La sílice cristalina es un componente muy común que podemos encontrar en una gran variedad de sectores, desde la construcción (yeso, cerámica, hormigones o ladrillo) hasta la industria siderúrgica, pasando por la minería, la industria del vidrio o fundiciones. Se trata de un material aparentemente inofensivo pero que se convierte en un problema cuando al cortarlo, al pulirlo o al perforarlo, se desprende polvo. Este polvo de sílice cristalina es un agente cancerígeno que pone en riesgo la salud de las personas que están expuestas a estas partículas.
España es un de los países de Europa con mayor ocurrencia de enfermedades laborales asociadas al sílice, especialmente en el ámbito de la construcción.
El polvo de sílice es microscópico y, al inahalarlo, erosiona y rasga los tejidos internos de las vías aéreas superiores e inferiores y se deposita profundamente en los pulmones, formando tejido cicatrizal y reduciendo la capacidad de los pulmones para adquirir oxígeno. Además, en exposiciones prologandas en el tiempo puede llegar a ocasionar silicosis y causar una enfermedad profesional.
Para atajar este problema, la Seguridad Social modificó el decreto del cuadro de enfermedades profesionales, incluyendo el polvo de sílice cristalina respirable como agente cancerígeno, la directiva (UE) 2017/2398 que entró en vigor en enero de 2020 a través del Real Decreto 1154/2020.
Entre las medidas que adopta este nuevo decreto, destaca la obligatoriedad de adaptar los procedimientos y aplicar nuevas pautas de trabajo que pueden suponer un esfuerzo para las empresas, que deberán facilitar equipos de protección respiratoria a sus trabajadores.
Los equipos de protección respiratoria frente al polvo de sílice deben ser siempre de carácter individual (EPI) para prevenir su inhalación a niveles tan bajos como sea técnicamente posible y que garanticen la seguridad y la salud de los trabajadores expuestos. Además, estos deberán recibir la formación e información suficiente y adecuada para su correcta utilización.
El nivel de protección de los equipos de respiración viene dado por el factor de protección nominal (FPN), el cual viene indicado en función de la normativa y clasificación que tenga el EPI. De este modo, una mascarilla desechable FFP1 tiene un FPN de 4 y la fuga hacia el interior es de un 22%; en caso de una FFP2 el FPN es de 12, y la fuga hacia el interior es de un 8%; y en el caso de las FFP3 el FPN de 50, con una fuga hacia el interior de un 2%.
Normativa | Tipo de PR | Marcado | Factor de protección asignado (FPA) | Factor de protección nominal (FPN) | Fuga hacia el interior máxima | Requisito de prueba de ajuste |
EN149 | Mascarillas desechables | FFP1 | 4 | 4 | 22% | Sí |
FFP2 | 10 | 12 | 8% | Sí | ||
FFP3 | 20 | 50 | 2% | Sí | ||
EN140 | Media máscara | P2 | 10 | 12 | 8% | Sí |
P3 | 20 | 48 | 2% | Sí | ||
Gas | 10 | 50 | 2% | Sí | ||
GasP2 | N/A | 12 | 8% | Sí | ||
GasP3 | 10 | 48 | 2% | Sí | ||
EN136 | Máscara completa | P2 | 10 | 16 | 6% | Sí |
P3 | 40 | 1000 | 0,1% | Sí | ||
Gas | 20 | 2000 | 0,05% | Sí | ||
GasP2 | N/A | 16 | 6% | Sí | ||
GasP3 | 20 | 1000 | 0,1% | Sí | ||
EN12941 | Equipos motorizados | TH1P | 10 | 10 | 10% | No |
TH2PSL | 20 | 50 | 2% | No | ||
TH2A2PSL | 20 | 50 | 2% | No | ||
TH2A2 | 20 | 50 | 2% | No | ||
TH3P | 40 | 500 | 0,2% | No | ||
FPN - Factor de Protección Nominal FPA - Factor de Protección Asignado EPR - Equipo de Protección Respiratoria VLA - Valor Límite Ambiental VLA-ED - Valor Límite Ambiental de Exposición Diaria |
En el caso de las mascarillas buconasales con filtros de partículas, resulta que una mascarilla con filtro P2, tiene un FPN de 12, el mismo que una mascarilla FFP2 desechable y una mascarilla con filtro P3, tiene un FPN de 48, por debajo de una mascarilla desechable FFP3. Hay que tener presente que estos valores, del factor de protección nominal, se han asignado a partir de pruebas en laboratorios, donde los ajustes están controlados.
Una vez que se ha definido correctamente (con las mediciones oportunas en la zona de trabajo) el nivel de protección necesario o factor de protección nominal mínimo requerido hay que seleccionar el EPI adecuado a las condiciones de trabajo en las que se vaya a usar: mascarillas moldeadas, plegadas verticales, plegadas horizontales, con válvula o sin válvula, etc.
Una buena opción es contar con “equipos de Fit-Test”, que permiten verificar si el ajuste es correcto y si el modelo de mascarilla utilizado se adapta al operario cumpliendo con los estándares mínimos del factor de protección nominal definido.
¡Pero ojo! Puede suceder que una misma mascarilla no sea válida para todos los trabajadores, sobre todo si es poco ajustable. Si esto sucede y la mascarilla no se ajusta 100% a la cara del operario, no se estaría cumpliendo el factor de protección nominal.
Por ejemplo: una fundición X trabaja con exposición al polvo de sílice cristalina. La concentración de sílice cristalina en constante a lo largo de toda la jornada de trabajo es igual a 2,6 mg/m³, el VLA para exposición diaria (VLA-ED) para sílice cristalina es 0,1 mg/m³. El FPN mínimo que se debería usar sería: FPN = 2,6/0,1 = 16.
Según el cálculo de FPN vemos que se necesita un EPI con FPN iguales o superiores a 16 para ese contaminante. La fundición actualmente usa una mascarilla desechable FFP2 (FPN 12/FPA 10) - FFP2 no sería suficiente, por lo cual deberían pasar a, p.e., una FFP3 para obtener el nivel de protección adecuado. Adicionalmente, se tendrían que considerar otros factores como: presencia/ausencia de oxígeno, estado físico del contaminante, etc.
Ante la “sospecha” de la presencia de nanopartículas de sílice, el respirador más adecuado será aquel sobre el que el fabricante pueda documentar que haya podido realizar ensayos en algún organismo acreditado para este tamaño de partículas.
Debemos tener en cuenta que el FPN se calcula en condiciones “ideales” y que se basa entre otras cosas en el ajuste de la pieza facial al rostro del usuario. Sin embargo, la evidencia demuestra que en condiciones de uso reales, factores como la presencia de vello facial, falta de entrenamiento en la colocación y ajuste del EPR, entre otros, pueden afectar a la protección ofrecida por el equipo. Por ello, hay países que han realizado mediciones “in situ” para ofrecer unos valores de factores de protección menores a los FPN (=FPA).
En RG Iberia sabemos lo importante que es cuidar de la salud de tus trabajadores a la vez que cumples con todas las normativas. Por eso, personalizamos nuestros servicios para adaptarnos a las necesidades de cada empresa.
Uno de los retos a los que nos enfrentamos es que el trabajador use el EPI, pero cada persona es única. Por eso, te presentamos el servicio “EPI a medida”, que asegura la comodidad y protección de tus trabajadores; esto se traduce en un aumento de productividad y seguridad para tu empresa. RG Iberia preconiza el uso de los máximos niveles de protección respiratoria disponibles ante la sílice cristalina, así como el uso de los equipos más confortables para el trabajador.