Guía práctica para limpiar y mantener el calzado de seguridad

Consejos útiles para trabajadores y responsables de prevención

El calzado de seguridad es un equipo de protección individual (EPI) y es esencial para prevenir accidentes en numerosos entornos laborales: industria, logística, construcción, mantenimiento, etc.

De acuerdo con el Reglamento (UE) 2016/425 y el Real Decreto 773/1997, el usuario debe utilizar y mantener los EPIs conforme a las instrucciones del fabricante para conservar sus propiedades protectoras.

Una limpieza y mantenimiento correctos no solo prolongan la vida útil del calzado, sino que garantizan que siga cumpliendo su función protectora en condiciones de seguridad.

Por qué es importante mantener limpio el calzado de seguridad

  • Seguridad: la suciedad o residuos (aceites, polvo, productos químicos) pueden reducir el agarre o dañar el material.
  • Higiene y confort: mantener el interior seco y limpio evita la proliferación de hongos, bacterias y malos olores.
  • Durabilidad: un calzado bien cuidado resiste mejor la humedad, la abrasión y los agentes externos.
  • Cumplimiento normativo: el mantenimiento forma parte de las obligaciones del trabajador y de la empresa según la legislación vigente.

Cómo limpiar el calzado de seguridad paso a paso

1. Limpieza básica diaria

Ideal para trabajadores que usan el calzado a diario en entornos de polvo, barro o grasa.

Pasos:

  • Elimina el exceso de suciedad con un cepillo o paño seco antes de que se endurezca.
  • Limpia con un paño húmedo y jabón neutro (nunca productos agresivos ni disolventes).
  • Seca al aire en un lugar ventilado, evitando fuentes directas de calor.
  • Si el calzado está muy mojado, rellena el interior con papel absorbente (no lo metas en secadora ni cerca de estufas).

2. Limpieza semanal o profunda

Para entornos más exigentes (talleres, obra, industria alimentaria, etc.).

Pasos:

  • Retira los cordones y las plantillas extraíbles.
  • Lava la superficie exterior con un paño húmedo y jabón neutro.
  • Limpia las suelas con un cepillo firme, eliminando restos incrustados que puedan alterar el agarre.
  • Limpia el interior con un paño ligeramente humedecido y, si es necesario, un producto desinfectante suave sin alcohol.
  • Deja secar completamente antes de volver a usarlo.

Cuidados según el tipo de material

Calzado de piel

  • Limpia con un paño húmedo y jabón neutro.
  • Nutre la piel con crema o cera específica para mantener la flexibilidad.
  • Evita alcohol, disolventes o lavadora.

Calzado de microfibra o materiales sintéticos

  • Utiliza únicamente detergentes suaves y un paño húmedo.
  • No utilices productos abrasivos ni fuentes de calor.
  • Es el material más fácil de mantener en entornos industriales o sanitarios.

Calzado de nobuck o serraje

  • Cepilla en seco para eliminar polvo o manchas superficiales.
  • Usa sprays impermeabilizantes que protejan sin alterar la transpirabilidad.

Limpieza de suelas y punteras

  • Suelas: revisa que el dibujo no tenga restos de barro, clavos o piedras. Una suela limpia conserva el agarre y reduce el riesgo de caídas.
  • Punteras: limpia con un paño húmedo y revisa que no presenten golpes o deformaciones. Si están dañadas, el calzado debe sustituirse.
  • Plantillas: sustitúyelas periódicamente según las horas de uso y condiciones de trabajo.

Secado y conservación

  • Seca el calzado a temperatura ambiente (nunca sobre radiadores o al sol).
  • Mantén el calzado en un lugar ventilado y seco.
  • Si el entorno laboral es muy húmedo, puedes usar dispositivos deshumidificadores o plantillas absorbentes.
  • Evita guardar el calzado en taquillas o bolsas cerradas sin ventilación.

Recomendaciones para responsables de prevención

  • Informar y formar a los trabajadores sobre el mantenimiento de los EPIs, tal como exige el RD 773/1997.
  • Establecer pautas de revisión periódica del calzado (estado de la suela, costuras, puntera, material…).
  • Sustituir el calzado si presenta daños visibles o pérdida de propiedades protectoras.
  • Respetar las recomendaciones del fabricante, incluidas en el folleto informativo obligatorio.
  • Controlar el almacenamiento colectivo en taquillas o vestuarios para evitar deterioro por humedad.

Cuándo sustituir el calzado

Debe reemplazarse cuando:

  • La suela ha perdido dibujo o adherencia.
  • Se observa rotura, deformación o grietas.
  • La puntera o la plantilla antiperforación están dañadas.
  • El calzado ha sufrido una exposición química o impacto que pueda haber afectado su integridad.

Consejos realistas para el día a día

  • Dedica un minuto al final de la jornada a retirar la suciedad; alargarás la vida útil y mantendrás la comodidad.
  • Usa calcetines limpios y transpirables para evitar humedad interna.
  • Si el trabajo implica contacto con aceites o químicos, limpia inmediatamente los restos visibles.
  • Si la empresa dispone de taquillas o vestuarios, asegúrate de que estén ventilados.

El calzado de seguridad protege los pies del trabajador frente a múltiples riesgos, pero su eficacia depende en gran medida de un mantenimiento correcto y constante.

Tanto el trabajador como el responsable de prevención deben asumir que limpiar y conservar los EPIs es parte del uso seguro del equipo. Un calzado sucio, deformado o húmedo no solo es incómodo, sino que deja de proteger como debería.

Related Posts

Producto añadido a la lista de deseos
Producto añadido a la comparativa